Capítulo 2:
X: Hija, despierta… -dijo una voz familiar cuando un paño frío se posaba en mi frente.
Caro: Mamá… ¿eres tú? –iba abriendo mis ojos.
Ángela: Sí, aquí estoy, hija mía. ¿Cómo te sientes? –se alejó y trajo una mesita rodante con un buen desayuno; jugo de naranjas, un cortado (café con leche), tostadas, mantequilla, y demás. Había pedido servicio al cuarto.
Caro: Estoy mejor, aunque es fuerte el dolor de cabeza que tengo… -toque mi frente para controlar la temperatura.
X: Entonces te vendrá bien una linda letra con mi guitarra. –allí estaba él. Mamá recién se enteraba de quién era. O tal vez lo había conocido ayer a la noche cuando me llevaron al hotel donde me hospedaba mientras estaba inconciente.
Ángela: Es cierto. –soltó una linda risa. Debo decir que era la mejor de las madres. La amaba.- Bien, me iré a comprar algunas cosas que me ha pedido tu padre mientras estamos aquí en Buenos Aires. No te preocupes si llego tarde, ¿sí?
Caro: Claro, mamá. –sonreí.
Ángela: Los dejo. –besó mi frente, saludó con un beso en la mejilla a Nick y se retiró de la suite que pagábamos exclusivamente por los días en que darían conciertos mi banda favorita.
Nick: ¿Desayunamos juntos? –rió.
Caro: Claro, bobito. –lo imité.
Nick: Oye, Caro, por lo de ayer, lo lamento… -se sentó a mi lado en la cama y miró apenado hacia el suelo.
Caro: Nick, yo lo lamento… -dije mientras trataba de buscar su mirada con la mía, hasta que por fin él me encontró.
Fue cuando nuestras miradas fijas y serias se cruzaron. Sin decir ni una sola palabra nos fuimos acercando lentamente. Mis ojos estaban fijos en sus ojos, luego en sus carnosos labios. No había besado hacía algo de nueve meses. Sus suaves y perfectos labios chocaron con los míos. Era algo mágico, tranquilo, suave, placentero… Nuestras bocas se fueron abriendo para hacer de eso algo más apasionado, pero sin perder la calma. De a poco, fue abalanzándose sobre mi cuerpo, que estaba sentado en la cama, dentro de las confortables sábanas. Solamente pasó menos de un minuto, y ya estaba sobre mí, presionando mi cuerpo con el suyo. Pero todo era lento, apasionado e inocente. Fue bajando por mi cuello, besando cada parte de él. A mí se me hacían familiares estos pasos… había vivido esta situación, pero con él era especial.
Caro: Oh, Nick, lo siento… -trate de sacarlo con suavidad de encima mío y atendí mi teléfono.
Nick: No hay problema… -susurró bien bajito y mordió su labio inferior mientras me observaba detalladamente. Su cara era pícara.
Caro: -me volteé hacia la mesita de luz y apreté el botón verde de mi Iphone viendo que era mi madre.- ¿Qué sucede, mamá?... No lo sé. Quedaría bien todo de celeste, o rosa. Elígelo tú, o pregúntale a mi hermana, ella es la que se casará… Ok, adiós… yo también te quiero. Adiós. –corté la llamada. Me doy la vuelta, y ya no estaba. Me levanté sigilosamente y comencé a buscarlo por la enorme suite que ocupábamos. De seguro se había escondido.
Caro: ¡Nick! –grité por cada parte. Aunque todavía me faltaba el baño…
Abrí rápidamente la puerta, y como siempre, llego en los momentos más inoportunos; se estaba bañando. Tapé mis ojos al darme cuenta de que estaba totalmente desnudo.
Nick: Primor… -dijo tomando una bata rápidamente y alcanzándome antes de que pegara la vuelta y cerrara la puerta. Tomó de mi cintura con sus dos fuertes brazos y me envolvió con la bata que llevaba encima. Está de más decir que yo tenía un dulce pijama y él… y él… nada. Cuando sentí la tela de toalla cubriendo mi cuerpo mis ojos se abrieron como platos, y mi respiración se corto por unos siete segundos. Sacó mis manos que cubrían aún mis ojos. Al instante me volteó para quedar frente a su vista.
Caro: Ah… Ah… Nick –dije tartamudeando. Ya no me aguantaba. Pegaría un grito y saldría corriendo.
Nick: Lo sé… sé qué piensas. Pero quiero que seas mía, y solamente mía. –sus ojos estaban clavados en los míos seriamente, y nuestros rostros se veían coloradas.
Caro: Nick, ¿y tu promesa? ¿Y la mía? –lo miré confundida.
Nick: Ya no me importa. Si no es contigo no será con nadie. Y quiero romperla contigo… -estaba avergonzado.
Caro: No lo sé… también hice una promesa a mis padres… -una mirada apenada se apoderó de mi rostro.
Nick: Sólo hazlo… rómpela conmigo… -tenía sus ojitos clavados en los míos.
Caro: Nick… tengo que decirte. Pero primero vístete. Te espero en el living. –me saque de encima su bata. Lo dejé para que se vistiera y me dirigí a la sala.
Nick: Aquí estoy… -se sentó a mi lado y me miraba seriamente.
Caro: Nick… hace nueve meses…-tartamudeé pero no pude terminar. Mis lágrimas ya tocaban mis mejillas y un nudo gigante en mi garganta bloqueaba el paso a mis palabras.
domingo, 28 de junio de 2009
Goodnight and Goodbye
Capítulo 1:
Caro: ¡No puedo creer que esté aquí con ustedes en sus camerinos! ¡Su concierto fue asombroso! –estaba alterada.
Nick: Oh, gracias, Caro… -respondió avergonzado.
Joe: al saber que eras mejor amiga de nuestro hermanito Nick quisimos… -Kevin lo interrumpe.
Kevin: conocerte personalmente. –sonrió nervioso.
Nick: Hamm… ¿chicos, nos pueden dejar solos un momento? –los miró serio.
Kevin: claro, nos iremos a nuestros camerinos. Los dejamos solos. –dijo parándose de la silla que ocupaba y abrió la puerta del "refugio" de Nicholas.
Joe: Hamm… Caro, ¿tienes número de teléfono? –preguntó asomándose por la puerta, ya que él estaba fuera.
Caro: claro… -le sonreí.
Joe: ¿crees que… puedas…? –Kevin lo interrumpe.
Kevin: ya, ¡Nos vamos! –gritó chistosamente jalando de un brazo al chico moreno y cerraron la habitación.
Caro: bien, estamos solos. ¿Qué precisas? –suspiré y deje caer mi cuerpo en un cómodo sillón azul de cuerina.
Nick: Oye. Sé que esto es raro, pero necesito decírtelo… -se acomodó a mi lado y tomó de mis manos.
Caro: Claro, Nick. Dime. –traté de demostrarle confianza y tranquilidad en una linda sonrisa.
Nick: bien, aquí voy. –Suspiró- me gustas, Carolina, y mucho…
Mi cara de tranquilidad total se había tornado en una mezcla rara de emociones; susto, alegría, sorpresa. Pero esta rara mezcla era lo mejor que me había pasado hasta ahora desde que… desde que terminamos con mi otro novio. Lo quería, y mucho, debo admitir. Fui víctima de sus engaños y mentiras, pero ya no importaba. Habían pasado nueve meses, y tenía al mejor chico del mundo confesándome su amor.
Nick: ¡Caro! –dijo agitando mi brazo con desesperación. Pues ya no reaccionaba.
Caro: ¡Oh, lo siento! –susurré apenada. Estaba realmente sorprendida. Lo había conocido por Internet. Aunque ya sabía quién era. La banda que formaban era mi vida.
Nick: Entonces… ¿Qué dices? –su carita estaba colorada. Era realmente hermoso.
Caro: Nick, yo… -estaba demasiado nerviosa. Temía que los nervios me jugaran en contra justo en este momento.
Nick: Por favor, responde… -su perfecto rostro tenía una expresión de susto por mi reacción- ¿te sientes bien? –tomó de mi mentón y me miró serio a los ojos.
Caro: yo sólo… yo sólo… Ay, ¡Dios, los nervios, Nick! ¡Me están matando! –de repente se nubló por completo mi vista. Sentía un gran mareo. Fue cuando sentí que mi cabeza golpeó contra el suelo. Desde ahí no recuerdo nada de esa noche…
Caro: ¡No puedo creer que esté aquí con ustedes en sus camerinos! ¡Su concierto fue asombroso! –estaba alterada.
Nick: Oh, gracias, Caro… -respondió avergonzado.
Joe: al saber que eras mejor amiga de nuestro hermanito Nick quisimos… -Kevin lo interrumpe.
Kevin: conocerte personalmente. –sonrió nervioso.
Nick: Hamm… ¿chicos, nos pueden dejar solos un momento? –los miró serio.
Kevin: claro, nos iremos a nuestros camerinos. Los dejamos solos. –dijo parándose de la silla que ocupaba y abrió la puerta del "refugio" de Nicholas.
Joe: Hamm… Caro, ¿tienes número de teléfono? –preguntó asomándose por la puerta, ya que él estaba fuera.
Caro: claro… -le sonreí.
Joe: ¿crees que… puedas…? –Kevin lo interrumpe.
Kevin: ya, ¡Nos vamos! –gritó chistosamente jalando de un brazo al chico moreno y cerraron la habitación.
Caro: bien, estamos solos. ¿Qué precisas? –suspiré y deje caer mi cuerpo en un cómodo sillón azul de cuerina.
Nick: Oye. Sé que esto es raro, pero necesito decírtelo… -se acomodó a mi lado y tomó de mis manos.
Caro: Claro, Nick. Dime. –traté de demostrarle confianza y tranquilidad en una linda sonrisa.
Nick: bien, aquí voy. –Suspiró- me gustas, Carolina, y mucho…
Mi cara de tranquilidad total se había tornado en una mezcla rara de emociones; susto, alegría, sorpresa. Pero esta rara mezcla era lo mejor que me había pasado hasta ahora desde que… desde que terminamos con mi otro novio. Lo quería, y mucho, debo admitir. Fui víctima de sus engaños y mentiras, pero ya no importaba. Habían pasado nueve meses, y tenía al mejor chico del mundo confesándome su amor.
Nick: ¡Caro! –dijo agitando mi brazo con desesperación. Pues ya no reaccionaba.
Caro: ¡Oh, lo siento! –susurré apenada. Estaba realmente sorprendida. Lo había conocido por Internet. Aunque ya sabía quién era. La banda que formaban era mi vida.
Nick: Entonces… ¿Qué dices? –su carita estaba colorada. Era realmente hermoso.
Caro: Nick, yo… -estaba demasiado nerviosa. Temía que los nervios me jugaran en contra justo en este momento.
Nick: Por favor, responde… -su perfecto rostro tenía una expresión de susto por mi reacción- ¿te sientes bien? –tomó de mi mentón y me miró serio a los ojos.
Caro: yo sólo… yo sólo… Ay, ¡Dios, los nervios, Nick! ¡Me están matando! –de repente se nubló por completo mi vista. Sentía un gran mareo. Fue cuando sentí que mi cabeza golpeó contra el suelo. Desde ahí no recuerdo nada de esa noche…
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